Prisión perpetua para los asesinos de Alejandra Vargas: el jurado popular no dudó y dictó la pena máxima
En un fallo unánime que marca un precedente judicial en la provincia de Santa Fe, un jurado popular halló culpables a Julián Federico Obregón y Lucas Sebastián Páez por el femicidio de Alejandra Agustina Vargas. Tras una deliberación de dos horas, la jueza Cecilia Labanca impuso la pena de prisión perpetua para ambos hombres, quienes asesinaron a la joven en marzo de 2023 en la ciudad de San Justo, simulando un suicidio mientras sus hijos dormían.
LOCALES
3/5/2026


Un crimen planificado bajo la sombra del engaño
Los hechos que derivaron en la condena máxima ocurrieron durante la mañana del miércoles 1 de marzo de 2023, en una vivienda de la ciudad de San Justo. Según la reconstrucción presentada por los fiscales María Laura Urquiza y Estanislao Giavedoni, Julián Obregón —quien en ese momento era la pareja de la víctima— y Lucas Páez irrumpieron en el domicilio con un plan premeditado. Aprovechando el estado de absoluta vulnerabilidad de Alejandra Vargas, procedieron a atacarla de manera violenta.
La investigación fiscal demostró que los condenados actuaron con una "sangre fría" determinante. Mientras los pequeños hijos de Vargas se encontraban en la misma vivienda, los hombres tomaron a la mujer desprevenida y utilizaron un cable para rodear su cuello. Posteriormente, la colgaron de un tirante de la propiedad con el objetivo de montar una escena que sugiriera un suicidio por ahorcamiento, intentando desviar cualquier sospecha inicial de la intervención de terceros.
La contundencia de las pruebas y el veredicto unánime
El juicio por jurados, que se extendió durante varias jornadas en la capital provincial, contó con una carga probatoria que resultó irrefutable para los doce ciudadanos encargados de dictar el veredicto. Entre los testimonios más impactantes se destacaron las declaraciones obtenidas mediante Cámara Gesell, donde se pudo reconstruir parte de lo sucedido en el interior de la vivienda el día del crimen.
Los fiscales Urquiza y Giavedoni fueron tajantes al describir la mecánica del asesinato durante sus alegatos finales. “Obregón y Páez actuaron sobre seguro, sin riesgos para sí mismos y aprovechando el estado de absoluta indefensión en que se encontraba la víctima para lograr su cometido de darle muerte”, plantearon los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación (MPA). Esta estrategia criminal, calificada judicialmente como alevosía, fue fundamental para sostener el pedido de la pena máxima.
Femicidio y violencia de género preexistente
La relación entre Obregón y Vargas no era ajena a los conflictos. De acuerdo con lo ventilado en el debate oral, el vínculo estaba signado por una profunda violencia física y psicológica ejercida por el ahora condenado hacia la víctima. Este contexto de violencia de género fue una pieza clave para la tipificación del delito como femicidio, agravando la situación procesal de ambos imputados.
En relación a Obregón, de 26 años, la justicia lo consideró coautor de homicidio calificado por el vínculo, por ser cometido con alevosía y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer en un contexto de violencia de género. Por su parte, Páez recibió la misma calificación técnica en calidad de coautor, al entenderse que su participación fue esencial para reducir a la víctima y ejecutar la maniobra de ahorcamiento simulado.
La sentencia definitiva en la audiencia de cesura
Tras conocerse el veredicto de culpabilidad por parte del jurado popular, se procedió de inmediato a la audiencia de cesura. En esta instancia, la jueza Cecilia Labanca ratificó la decisión y estableció formalmente la única pena legalmente prevista para los delitos imputados: la prisión perpetua. La magistrada consideró que no existían atenuantes que permitieran una graduación distinta de la sanción dada la gravedad del hecho y la calificación de los agravantes.
La resolución fue recibida con un profundo silencio en la sala de audiencias, donde se encontraban familiares de Alejandra Vargas. El fallo no solo cierra un capítulo judicial de extrema relevancia para la comunidad de San Justo, sino que también reafirma la eficacia del sistema de juicios por jurados para resolver casos de alta complejidad y sensibilidad social en la provincia.
La condena de Obregón y Páez deja en claro que la simulación del suicidio fue desarticulada por el trabajo pericial y testimonial, confirmando que Alejandra Vargas fue víctima de un plan ejecutado con alevosía. Con la imposición de la pena máxima, el Poder Judicial santafesino da por probado el accionar conjunto de los dos hombres para terminar con la vida de la mujer en su propio hogar.
